Si hay un postre que resume a la perfección la dulzura del recetario mediterráneo, es la crema catalana. Su textura ligera, su perfume de cítricos y canela, y ese crujiente de azúcar caramelizado al momento la convierten en un final perfecto. En Can Bonet la elaboramos con mimo, como dicta la tradición: cremosa por dentro, dorada por fuera, y con el sabor de siempre.

Un clásico con siglos de historia

La crema catalana es uno de los postres más antiguos documentados en Europa. Similar en apariencia a la crème brûlée francesa, se diferencia en la base: nuestra receta mediterránea se elabora con leche infusionada, no con nata, y se espesa con yema de huevo y almidón de maíz, no con horno.

El resultado: una crema más ligera, aromática y fresca. Ideal para cerrar una comida intensa o acompañar con un café o una copa dulce.

La crema catalana de Can Bonet

Fieles a la receta tradicional, la preparamos con:

  • Leche fresca infusionada con piel de limón y canela.
  • Yemas de huevo, azúcar y maicena para espesar.
  • Caramelizado al momento con azúcar moreno, para lograr ese crujido inconfundible.

No añadimos esencias ni cremas industriales. Nuestra crema catalana es pura, suave y perfectamente equilibrada.

¿Por qué nunca falla?

  • Tiene el punto justo de dulzor.
  • Ofrece contraste de texturas: crujiente arriba, cremosa abajo.
  • Es ligera pero saciante.
  • Conecta con el paladar y la memoria.

Conclusión

La crema catalana es más que un postre: es una declaración de principios. En Can Bonet la servimos con respeto por la tradición y pasión por el detalle. Ven a descubrir por qué este clásico mediterráneo sigue emocionando a cada cucharada.

Consulta nuestra carta de postres o reserva tu mesa. Y si te gustan los postres auténticos, no te pierdas el artículo Mel i mató: el postre mediterráneo que enamora”.