Cada invierno, en Cataluña se celebra una de las fiestas gastronómicas más populares: la calçotada. Una tradición que reúne a familias y amigos alrededor de la brasa, donde los calçots se asan hasta quedar tiernos y se disfrutan acompañados de salsa romesco.
Aunque lo habitual es vivir esta experiencia en tierras catalanas, en Madrid ya es posible degustar unos calçots auténticos sin tener que hacer cientos de kilómetros.
¿Qué son los calçots?
El calçot es una variedad de cebolla tierna, cultivada de manera que crece alargada y suave. Su secreto está en la cocción: se colocan sobre la llama viva hasta que su capa exterior queda negra y quemada. Luego se pelan y se sumergen en la clásica salsa romesco, elaborada con tomates, ñoras, almendras, avellanas y aceite de oliva virgen extra.
Calçots en Can Bonet
En Can Bonet hemos querido traer a Madrid esta tradición. Durante la temporada de invierno incluimos los calçots a la brasa en nuestra carta, acompañados de salsa romesco casera.
Se sirven como manda la costumbre: sobre tejas calientes, listos para comer con las manos y disfrutar en grupo. Porque la calçotada no es solo un plato, es una experiencia compartida.
La fiesta de la calçotada
Más allá de los calçots, la calçotada suele completarse con carnes a la brasa, butifarras, alcachofas y, por supuesto, vino servido en porrón. Es una celebración que mezcla gastronomía y convivencia, donde lo importante es ensuciarse un poco las manos y disfrutar del momento.
La temporada de calçots es limitada y esperada con ganas cada año. Una oportunidad perfecta para viajar a Cataluña a través de la mesa, ahora también en pleno Retiro.
Reserva tu mesa en Can Bonet y vive la experiencia de los calçots en Madrid.
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